
JEHOVÁ RAFÁ
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El Salmo 103 desde su versículo uno nos incita a alabar con todo nuestro ser el Señor, también nos dice que nunca olvidemos ninguno de sus beneficios y seguidamente enlista muchas de esas cosas buenas que Él hace por nosotros, una de ellas es:
“El que sana todas tus dolencias”
Salmo 103:3b RVR60
En el texto original, la palabra hebrea usada es rafá, que significa: arreglar, cuidar, curación, curar, médico, restaura, sanador, sanar, sanear, sanidad.
Es por eso que uno de los nombres con el cuál nos referimos a Dios es “Jehová Rafá”, es decir, “El Señor sana”.
Esto es una verdad, Dios es todopoderoso y una de las manifestaciones de su amor y misericordia, es a través de milagros de sanidad, la biblia está llena de testimonios sobre sanidades, y no solo las escrituras, las iglesias están llenas de testimonios acerca de como Dios ha efectuado sanidades de todo tipo.
Hay enfermedades de enfermedades, unas más visibles que otras, hace unos años yo experimenté una enfermedad invisible, que se llama ansiedad, empezó un día cualquiera, estaba en la universidad, y mientras almorzaba con unas amigas, sentí que no podría tragarme los alimentos que estaba consumiendo, los sentí atorados en mi garganta, aunque claramente no fue así, sino no estaría escribiendo esto.
Pasaron los días y empecé a sentir temor al hacer las cosas más sencillas, entre ellas: comer, respirar y estar en clases.
Esa ansiedad empezó a ser parte de mi vida, tanto así, que parece que hubiéramos hecho un trato ella y yo: ella me dejaría seguir viviendo, estudiando, trabajando, etc. pero a cambio, todo eso lo haría llena de miedo, con el temor constante de que en cualquier momento ya no iba poder respirar.
Esa fue mi vida durante muchos años, me sostenían las llamadas con mi mamá, mis ritos anti ansiedad que poco a poco me fui inventando, uno se acostumbra a vivir así, en la esclavitud.
Por eso en este día, alabo el Señor Jesucristo, y no olvido ninguno de sus beneficios, pues hace un poco más de siete años conocí a Jesús, quien no solo me salvó, también me sanó, me dio tanta confianza tenerlo en mi vida, que el miedo a morir desapareció, entendí que aún la ansiedad me matara, Jesús estaría conmigo eternamente, y fue así como mis temores se disiparon y aquella terrible enfermedad perdió su poder sobre mí.
¡Bendigo con toda mi alma a Jesús, mi sanador!
Hoy quiero decirte la verdad de Dios para tu vida: El Señor sana tiene poder de sanar cualquier tipo de enfermedad, las visibles y la invisibles, las que matan, las que nos torturan, las que traen dolor, ¡no hay nada imposible para Él !
-Por Ale C.-


