EL PRECIO DE LA HONRADEZ

EL PRECIO DE LA HONRADEZ

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«Tanto peca el que mata la vaca como quien hala la pata». Este tu refrán me hizo recordar que de niña mi mamá era bastante exigente con mi rendimiento académico, lo cual me forzó a ser la típica estudiante de buenas calificaciones por temor al castigo, me acostumbré a estudiar y prepararme bien para las pruebas.

Sin embargo al llegar al colegio me di cuenta que las cosas no eran como la primaria, ya no era importante aprender sino solo ganar el examen, la mayoría de compañeros no se preparaban y al momento del examen solo se las ingeniaban para copiar a los que si estudiaban, o entre ellos se pasaban la materia o las respuestas burlando al profesor.

En una ocasión yo no había estudiado, aunque me pasaron una respuesta, sentir que podía ser descubierta me generaba mucha tensión, entonces preferí contestar lo que sabía y perder el examen, que copiar y arriesgarme a que mi examen fuera anulado o bien ser amonestada.

Con el tiempo, al leer la biblia y entender los principios de vida que está enseña, fui confrontada con la siguiente palabra:

«Pero, si son deshonestos en las cosas pequeñas, no actuarán con honradez en las responsabilidades más grandes.»

Lucas 16:10B NTV

Es fácil señalar la inmoralidad, el adulterio de los demás como pecado, pero ¿Qué pasa con la mentira y el hablar con doblez cuando se trata de asunto de dinero? No solo dinero, sino aquellas cosas materiales que deseamos con nuestro corazón.

El deseo del corazón de adquirir o poseer siempre causa un fuerte tropiezo a la mayoría de nosotros y el precio de tu integridad se mide desde las cosas más pequeñas en las que la honestidad se pone a prueba, aún fuera que querer ayudar a otros me haga participe de su deshonestidad , como en el caso con mis compañeros de colegio.

Ser honesto es una cualidad muy valiosa delante de Dios y poco apreciable o visible delante de los hombres, es como mantener un espejo impecable ya que la mínima mancha hace visible su suciedad, de igual manera nuestra honestidad requiere un mantenimiento de limpieza a cada momento.

Las riquezas ponen a prueba las intenciones del corazón, por eso ten presente que tu deseo por adquirir o alcanzar tus metas cualquiera que sea nunca empañe tu honestidad delante del que todo lo ve, porque cuando fallamos en lo más pequeño no nos hace personas confiables para asumir una responsabilidad mayor. Es mejor tener presente el consejo del siguiente proverbio:

«Es mejor ser pobre y honesto que ser rico y deshonesto.»

Provervio 28:6 NTV

Ni las muchas riquezas pueden comprar la honestidad e integridad de una persona, son las pequeñas decisiones correctas las que nos abren puertas de confianza a la prosperidad duradera y la riqueza celestial.

-Por JonCley Mtrs-