EN CRISTO ESTOY SEGURO

EN CRISTO ESTOY SEGURO

Escucha este Pan Diario aquí:

El año pasado, en marzo, a mi esposa y a mi nos dio Covid, a ella gracias a Dios no le dio mas que una gripe fuerte, pero a mi sí me dio asma y estuve con bastantes complicaciones para respirar, me golpeó fuerte al punto que un día tuvieron que llevarme en ambulancia al hospital porque me dolía mucho el pecho y no podía respirar bien, cuando yo iba en esa camilla empezaron a pasar tantas cosas en mi cabeza, ya llevaba varios días sin dormir bien, pero había algo en especial que pasaba, había tantas noticias, tanta información en redes, en medios, en cualquier lugar se hablaba del Covid, hospitalizaciones, muertes, estábamos todos bombardeados de malas noticias, de cosas tristes y la verdad es que esto lo carga a uno, escuchar todo el día sobre muerte y dolor, así que en ese momento el enemigo quiso atacar mi vida a través del temor, empecé a pensar en todas esas cosas que había visto y escuchado sobre esta enfermedad y lo que hacía en las personas y empecé a tener miedo, por mí, por mi esposa, por mi familia, y es que realmente en esos momentos es cuando nuestra fe es puesta a prueba, así como dice 1 Pedro 1:6-7:

«Así que alégrense de verdad. Les espera una alegría inmensa, aunque tienen que soportar muchas pruebas por un tiempo breve, estas pruebas demostrarán que su fe es auténtica. Está siendo probada de la misma manera que el fuego prueba y purifica el oro, aunque la fe de ustedes es mucho más preciosa que el mismo oro. Entonces su fe, al permanecer firme en tantas pruebas, les traerá mucha alabanza, gloria y honra en el día que Jesucristo sea revelado a todo el mundo.»

1 Pedro 1:6-7 NTV

En medio de este temor que empecé a sentir, sentí algo que cambió mi vida para siempre, el Espíritu Santo habló a mi espíritu y me recordó su palabra, no fue más que eso, simplemente vino a mi mente la palabra que había estudiado en algún momento de mi vida, pero esto hizo un cambio total en mi salud, el Señor me recordó dos versículos solamente:

«En el día que temo, Yo en ti confió»

salmo 56:3 rvr60

«Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.«

SALMO 23:4 RVR60

Sabes, no pude hacer más que llorar y sentir la paz de Dios en mi vida, sentí el abrazo de un padre que ama y cuida, sentí como me daba aliento, esa tarde ahí Él me sanó, pero no solo físicamente, me sano del temor, de la duda, de tantas cosas negativas que había permitido entrar en mi corazón, porque la lucha contra esa enfermedad era más que algo físico era algo espiritual, el temor me estaba llevando a dudar, pero ahí Jesús sanó mi alma y mi cuerpo, cuando me bajé de la ambulancia era otro, los médicos me tomaron la saturación y me revisaron y estaba bien, Él me había sanado por medio de su palabra.

Hoy quiero decirte que Jesús llevó nuestras enfermedades en la cruz, Él pagó el precio y es poderoso para sanarnos, pero antes de eso me gustaría preguntarte: ¿Les has entregado ya tus cargas, tus temores? Quizás más que una sanidad física necesitas una sanidad del alma también, quizás has estado permitiendo que el enemigo te confunda tanto.

Quiero que sepas algo, aún en medio de la enfermedad el Señor se glorifica en nuestra vida para ser de bendición a otras personas, en medio de esas dificultades Él pone a prueba nuestra fe y mira donde está nuestra confianza, te invito a que leas todo el capítulo de San Juan 9, sé que el Señor te va a hablar.

Esa prueba me permite hoy compartirte su palabra y mi testimonio para gloria del Dios

Termino con esto:

«Así que Dios ha hecho ambas cosas: la promesa y el juramento. Estas dos cosas no pueden cambiar, porque es imposible que Dios mienta. Por lo tanto, los que hemos acudido a él en busca de refugio podemos estar bien confiados aferrándonos a la esperanza que está delante de nosotros. Esta esperanza es un ancla firme y confiable para el alma; nos conduce a través de la cortina al santuario interior de Dios. Jesús ya entró allí por nosotros. Él ha llegado a ser nuestro eterno Sumo Sacerdote, según el orden de Melquisedec.»

Hebreos 6: 18-20

Jesús nos permite acceder al Padre y en el estar confiados, Él es nuestro refugio y esa esperanza es un ancla para nuestra alma, ¿sabes que es un ancla? Cuando un barco necesita mantenerse firme en un mismo sitio en medio de las olas y el viento se ancla para no moverse y no perder su objetivo, si no se anclara sería llevado por la corriente hacia donde no quiere ir, eso mismo es esta esperanza en nuestro Señor, es esa ancla que, en medio de las pruebas, el temor, la duda, la tristeza… nos sostiene firmes con la mirada en Cristo, nos mantiene anclados en nuestro Dios y por lo tanto refugiados en Él.

No permitas que la enfermedad te lleve como un barco sin ancla, al contrario, hoy te invito a que ores conmigo y te pares firme en esta esperanza: ¡En Dios estoy seguro! no importa lo que venga, si estoy o no enfermo, mi vida apunta a Cristo y en Él estoy completo, aun medio de la enfermedad yo confío en Él, estoy seguro, y mi vida glorificará su nombre, no dejaré de agradecerle y gritarle al mundo que Él es bueno, aunque esté en el valle más oscuro mi corazón confía en Él y según su voluntad que es buena, agradable y perfecta veré su mano poderosa en mí. ¡Amén!

-Por Mario Marín-