
¿QUIÉN ES TU GUÍA?
Escucha este Pan Diario aquí:
«Ya que vivimos por el Espíritu, sigamos la guía del Espíritu en cada aspecto de nuestra vida.»
Gálatas 5:25 NTV
¿A quién no le gustaría tomar siempre las mejores decisiones? Creo que a todos. El problema que tenemos los seres humanos es que no sabemos las consecuencias de nuestras decisiones hasta que llegan, no sabemos ni siquiera lo que va a suceder en los próximos 10 segundos.
Desde el inicio de la historia de la humanidad Dios ha querido que vivamos dependiendo -en todo- de su sabiduría y su perfecta voluntad, pero el pecado -desde que entró en la vida del ser humano- tiene como objetivo separarnos de Dios y sus bendiciones.
Una persona que vive sin entregar completamente su vida a Cristo Jesús no tiene al Espíritu Santo como guía y consejero de su corazón, aunque esté en una iglesia. Es por eso que se toman decisiones que luego traen dolorosas consecuencias y muchos se resienten con Dios por no respaldar decisiones que nunca se le consultaron a Él. Veamos:
«Hay gente insensata que arruina su vida ella misma, pero luego le echa la culpa a Dios.»
Proverbios 19:3 PDT
El precioso regalo de Dios para sus hijos -el Espíritu Santo- tiene como propósito guiarnos a tomar decisiones correctas y alineadas con la perfecta voluntad de quien si sabe que sucederá en 10 segundos o en 10 años después, Dios Todopoderoso.
Si de verdad has entregado tu corazón a Cristo Jesús y el Espíritu Santo vive en ti, entonces recuerda que TODO, hasta lo que parezca más sencillo, debemos consultarlo con Él, pues nuestro deseo debe ser hacer su voluntad y no la nuestra, en su tiempo y no cuando nosotros queremos, para su gloria y no para nuestra vanidad.
Si nunca has decidido entregar tu vida a Cristo Jesús, entonces has vivido a tu manera y a lo que tu limitada e imperfecta sabiduría te dicta. Puedes seguir viviendo igual o tomar en este momento la decisión de comenzar una nueva vida con Dios y con la guía del Espíritu Santo. Te lo digo por experiencia propia, la diferencia es abismal, tanto así que la eternidad de nuestras almas depende de esa decisión.
«Señor Jesús, te pido perdón y me arrepiento de todo corazón por todas las veces en que no he consultado tu consejo y sabiduría para tomar decisiones. Agradezco cada lección que me ha enseñado que depender de mí mismo me llevará por un camino que no me ayudará y que no te glorificará. Entrego mi corazón y voluntad solo a ti y te pido que me guíes, Espíritu Santo por medio de la oración, a tomar decisiones que sean de bendición para mi vida y familia, en el nombre de Jesús, amén. «
-Por Carlos Barboza-


