
EL PECADO ES UN DESTRUCTOR, ABORRÉCELO
Escucha este Pan Diario aquí:
«porque adoran a otros dioses!
No me reconocen como su Dios,
ni se arrepienten de su maldad.
Ustedes son tan malos y orgullosos
que acabarán por ser destruidos…. «
OSEAS 5:4-5 TLA
El pecado, cuando es practicado sin ningún problema, sin el mínimo cargo de conciencia y es persistente en nuestras vidas, endurece el corazón de las personas y hace que les sea difícil arrepentirse.
Desobedecer deliberadamente a Dios puede marchitar la conciencia. Cada pecado hace que el siguiente sea más fácil de cometer. No permitas que el pecado te endurezca el corazón, permanece lo más alejado posible de las prácticas pecaminosas. El pecado tiene como único propósito la destrucción de las personas y de todo lo que tiene que ver con ellas.
La única manera de poder resistir al pecado es teniendo una diaria y verdadera comunión con el Espíritu Santo.
La única manera de poder resistir al pecado es teniendo una diaria y verdadera comunión con el Espíritu Santo.
Veamos lo que nos dice nuevamente la biblia:
«Por lo tanto, amados hermanos, no están obligados a hacer lo que su naturaleza pecaminosa los incita a hacer; pues, si viven obedeciéndola, morirán. Pero, si mediante el poder del Espíritu hacen morir las acciones de la naturaleza pecaminosa, vivirán.»
Romanos 8:12-13. NTV.
Para esto vino Jesucristo, para darnos libertad de las obras pecaminosas en las que Satanás quiere que vivamos y que luego seamos destruidos. El diablo quiere destruirte, destruir tu familia, tus finanzas, tu trabajo, tu alegría y todo lo que tenga que ver contigo, pero Jesús quiere darte vida y vida verdadera.
Hoy, no mañana, no la próxima semana; hoy es el día para abandonar y aborrecer el pecado, mañana podría ser demasiado tarde. Corre a Jesús y entrégale tu vida, Él te ayudará como lo ha hecho con todos aquellos que han confiado en Él.
Señor Jesucristo ayúdanos a abandonar todo pecado que nos domina y que nos mantiene en desgracia, ayúdanos a vivir cultivando una relación con tu Santo Espíritu y poder decir no al pecado, te lo pido en tu precioso nombre mi señor Jesús, amén.
-Por Carlos Barboza-


