
¿VER PARA CREER?
Escucha el Pan Diario Aquí:
Entonces vinieron a él y le dijeron: “¡era verdad, lo hemos visto, está vivo!”, pero su respuesta fue: “si no lo veo, si no lo toco, no voy a creer”. Con sus palabras llamó mentirosos a todos aquellos que habían sido testigos oculares.
¡Que triste es la incredulidad!, nos hace ciegos a la verdad, nos incapacita para vivir a plenitud.
El caso anterior, es el caso de Tomás, a él no le bastó el testimonio de sus compañeros, los cuales ya habían visto a Jesús resucitado, a ellos les bastó con ver, pero Tomás necesitaba ver, y más aún, necesitaba tocar, meter sus manos en las heridas de Jesús, para creer.
Pero a Jesús no le agrado esta actitud de su discípulo. Ocho días después de visitarlos, vuelve a aparecerse y esta vez estaba Tomás, Jesús fue directo a este y le dice:
“… —Pon tu dedo aquí y mira mis manos; mete tu mano en la herida de mi costado. Ya no seas incrédulo. ¡Cree!
juan 20.27
La respuesta del incrédulo fue:
“—¡Mi Señor y mi Dios! —exclamó Tomás.”
Juan 20.28
Y a continuación vemos la reprensión de Jesús ante la incredulidad de su discípulo, ya que le dice:
“—Tú crees porque me has visto, benditos los que creen sin verme.”
Juan 20.29
Una cosa es cierta, al Señor le desagrada la incredulidad, sin embargo podemos ver como el Señor es paciente, y en su misericordia, trató directamente con Tomás, a fin de que creyera.
¿Sabes algo?, eres dichoso, eres bendita si has creído sin ver, eso fue lo que le dijo Jesús a Tomás, por eso te animo a seguir creyendo, no esperes a ver para creer, honras a Jesús cuando crees sin ver, y tu galardón será grande.
Señor, perdona nuestra incredulidad, perdona las veces que no te hemos creído, queremos creer sin ver Señor.
-Por JonCley Mtrs-


