
CONFIAR DE NUEVO
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Entonces Job respondió al Señor: «Sé que todo lo puedes, y que nadie puede detenerte. Tú preguntaste: “¿Quién es este que pone en duda mi sabiduría con tanta ignorancia?”. Soy yo y hablaba de cosas sobre las que no sabía nada, cosas demasiado maravillosas para mí. Tú dijiste: “¡Escucha y yo hablaré! Tengo algunas preguntas para ti y tendrás que contestarlas”. Hasta ahora solo había oído de ti, pero ahora te he visto con mis propios ojos. Me retracto de todo lo que dije, y me siento en polvo y ceniza en señal de arrepentimiento»
Job 42: 1-6 NTV
La vida de Job fue agradable delante de Dios, era hombre integro, justo, Dios estaba seguro de quien era su hijo Job, conocía su corazón y le amaba. Entonces ¿Por qué Job en medio de la prueba renegó de su vida?
¿Qué fue lo que pasó con Job en medio de las pruebas? Job vivió en su corazón y su cuerpo un desespero total por lo que estaba viviendo, un dolor físico muy fuerte y la perdida sumamente dolorosa de su familia.
Job lucho por no maldecir su situación, pero llegó un momento en que su humanidad decayó, ya no pudo seguir confiando.
¿Cuántas veces nosotros como cristianos sentimos que no podemos seguir un día más, las fuerzas se han perdido y el corazón no resiste tanto dolor, incluso creemos injusto el trato que Dios nos da?
Es normal que en la vida tengamos aflicciones que tengamos días dificiles, pero en medio de esos momentos debemos luchar agarrados del poder de Dios para no caer en reclamos o debates con Dios.
A lo largo de la historia de Job él renegó, reclamó, se enojó y sufrió, pero en determinado momento comprendió que él no era nadie delante de Dios, que hablaba lo que no entendía.
«Hasta ahora solo había oído de ti,pero ahora te he visto con mis propios ojos.»
Y en medio de la prueba que aún no había terminado, Job se arrepintió delante de Dios, entendiendo que Él es maravilloso, que sus pensamientos aunque no los entendía eran lo mejor para su vida.
Que difícil poder decir que Dios es bueno y maravilloso cuando el corazón llora por dentro, pero no es imposible lograrlo, al contrario, confesar delante de Dios que no somos nada sin él, arrepentirnos delante de su presencia nos ayuda a tomar valentía del cielo para confiar de nuevo y recibir de Dios el perdón, la fuerza para continuar y lo más maravilloso de todo una nueva oportunidad para seguir
Job recibió de Dios el sostén que necesitaba para levantarse de nuevo y fue tan maravilloso lo que Dios tenía planeado para su futuro que su historia termina mejor de lo que el mismo se imaginó:
Así que el Señor bendijo a Job en la segunda mitad de su vida aún más que al principio. Pues ahora tenía catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil burras. Además dio a Job otros siete hijos y tres hijas. Llamó a su primera hija Jemima, a la segunda Cesia y a la tercera Keren-hapuc. En toda la tierra no había mujeres tan bellas como las hijas de Job, y su padre les dejó una herencia en su testamento junto con sus hermanos. Después de esto, Job vivió ciento cuarenta años y pudo ver a cuatro generaciones de sus hijos y nietos. Luego murió siendo muy anciano, después de vivir una vida larga y plena.
Job 42:12-17 NTV.
Dios tiene escrita toda nuestra historia y lo que hemos vivido son solo fragmentos de esa historia. Confiemos con toda nuestra fe que el mejor escritor y autor del mundo tiene en sus manos nuestro futuro y no desmayemos frente a los momentos de dolor y prueba.
-Por Rebeca Marín-


